jueves, 10 de agosto de 2017

Aceptar a veces es tan difícil / Post de despedida

Este blog ha llegado a su fin. Trataré de explicar con algo de detalle las razones por las que estoy tomando esta decisión. He escrito aquí mis desventuras desde el 2009, desde que tengo 14 años (actualmente tengo 22) y durante estos años he conocido muchas personas, pasado por varias experiencias y aceptado con tristeza algunas resoluciones de mi vida. Abrí este blog para escribir cuentos y desahogarme cuando consideraba que ciertas situaciones que me sucedían necesitaban expresarse en letras furiosas, reflexiones poco pensadas. Hoy me alejo de este espacio de formación porque he decidido transformarme en alguien mejor. Sin pelos en las manos fue un gran proyecto desde mi juventud y es tiempo de dejarlo atrás por mi bienestar. 

Para los curiosos, aquí encontrarán un yo del pasado que pensaba en una determinada forma y que no es necesariamente quien soy ahora o seré en el futuro. No espero su comprensión, solo es una aclaración de este hecho por si alguien decide juzgarme en el mañana por lo que encontrará por estos lares. 

Para los que decidan re-conocerme, he abierto un blog nuevo en el que me dedicaré a escribir de manera más constante pensamientos y tal vez uno que otro cuento. Todos son bienvenidos a Let’s find out, Marty.

Como un homenaje a Ayrton Vargas, ese chiquillo que escribía aquí de vez en cuando, les dejo un último escrito de ese corazón abierto:


08/07/2017

Estoy harto de mi mismo. Comprender es doloroso porque implica perder algo, es un costo que todos tienen que pagar. A veces conlleva invertir tiempo, dinero, o, como en mi caso, personas. Vamos por partes: he entendido que debo de dejar presionarme mucho con las expectativas que genero sobre otras personas, lo único que puedo controlar realmente está en mi cabeza, no el resto. La realidad no se va a acomodar a lo que yo desee. Estoy batallando ahora mismo porque existe dentro de mi esa versión anterior, ese tipo que se estresa por el futuro, que quiere que las cosas sucedan a su manera y que me reclama por esta situación, pero he encontrado ese cambio que necesito realmente para ser alguien mejor conmigo mismo. ¿Me duele? Sí, pero a él le duele más y le está costando aceptar que ella y yo no somos compatibles ahora y que pensar en las posibilidades del futuro solo terminarán por ahogarlo constantemente. Yo lo sé, soy consciente de que es lo mejor para ambos. Summer y yo tomamos la decisión, pero ella lo comprende mejor y más rápido por su actual naturaleza. Por mi parte, tengo que mantenme constante en esto nuevo, en esto compromiso propio por no generarme expectativas con el resto de personas, solo conmigo mismo. A ella la quiero y la aprecio, eso no va cambiar posiblemente nunca, y eso no me genera miedo, solo queda avanzar y esperar en que todo salga bien.

Algunas cosas deben de darse solas y eso espero de mi mismo. Recuerdo que una amiga me dijo que si dejaba que Summer volviera a mi vida aquella vez terminaría por matarme, por dejarme destruido, y tenía toda la razón. Summer ha matado a aquel Marty de antes, el que estaba preocupado por todo. La voy a extrañar demasiado en mi vida y ella también, a su manera, con el único consuelo de que yo pueda ser un mejor sujeto día a día, algo que sí haré, cueste lo que me cueste, así tenga que madurar. 

Esta decisión no me va a doler porque ha tenido que ser como debía de ser, lo cual está bien. Crecer es lo relevante y para eso apunto. Separarnos de esta forma ha sido mejor porque juntos no estamos bien ahora y lejos estaremos mejor. A ese Marty le gustaría que Summer esté creciendo a su lado, siendo feliz a su lado y demases expectativas de vida, pero eso no es en lo que debe de pensar, no sabe qué ocurrirá realmente en su vida o en la del resto.

Sí, joder, estoy bien triste y escribir quizás me alivie un poco en estos momentos, mas yo sé que lo que realmente me aliviará será el mejorar.

A ella la perdí un lunes 7 de agosto del 2017, pero ese día encontré a quien debería de tomar las riendas de su propia vida y siempre estaré agradecido con Summer por haberme hecho feliz y ayudarme a comprender lo más importante: solo importo yo, y aunque en lo más profundo de mi ser me encantaría pasar mis días a su lado, no es lo correcto. No es si no hasta que mejore que podré hacer lo que verdaderamente debe de suceder con mi vida, pero nada más que tiempo al tiempo, como diría esa frase cliché. 


Marty Vargas



jueves, 15 de diciembre de 2016

Las empanadas de queso son más concretas

Johnny Suares despertaba muy temprano cada mañana sin importar la cantidad de horas que descansaba. Se levantaba con rapidez de su cama y se estiraba con la delicadeza de un gato. Con una mano trataba de alcanzar un cuaderno sobre la mesita de noche; con la otra, recogía un lapicero que tenía guardado en un zapato sin par.

Le dió una ojeada a la tapa mientras esbozaba una sonrisa para sí mismo. Pasó una por una hasta detenerse en la hoja número ciento cuarenta y cinco. 

"14 de abril

Las empanadas de queso son más concretas"

Satisfecho de sus palabras, cerró el cuaderno y fue hacia la cocina. Se hacía tarde para el trabajo y sin su café matutino no podía funcionar. 

Johnny Suares, ya recargado por los granos tropicales, montó su vieja bicicleta y con las mismas, partió rumbo al mercado de Magdalena del Mar. Al llegar, se puso su uniforme verde lagarto y cogió la escoba cabello dorado: hoy le tocaba limpiar la plaza Túpac Amaru. 

Para el mediodía, Johnny Suares, el "Loco Johnny" para los amigos y vecinos del barrio, estaba rojo como picadura de mosquito. El sol golpeaba fuerte ese catorce de abril, pero no parecía importanle. 

<<Las empanadas de queso son más concretas>>, repetía en voz alta mientras trataba de limpiarse el sudor. Si se le acercaba alguien a preguntar la hora, le decía la misma frase. Si un gato le maullaba, se agachaba y le comentaba lo mismo. Si quizás tú estuviste por ahí ese día y hubieran coincidido a esa hora, te hubiese citado lo mismo. Para las cuatro de la tarde, Johnny Suares ya no sentía mucho calor. 

Un sereno se le acercó con un taper de comida.

 Johnny, te traje la comida.

El Loco Johnny no respondía. Se había quedado prendado de una ramita que, alejada de su enorme madre, se aventuraba a moverse sola ayudada por el viento.

¿La vida es un ceviche fresco?, le dijo el sereno.

Las empanadas de queso son más concretas, respondió Johnny.

El sereno se sobó unos breves minutos la frente. Trataba de entender, en vano, las frases cambiantes que Johnny le decía día tras día. 

Meche te manda esta comida. Te la dejo ahí. No te preocupes que luego arreglo con ella.

El sereno se alejó con rapidez. Johnny Saures cogió el taper y empezó a devorar el adobo con carne con mucha delicadeza.

Cuando daban las seis de la tarde, Johnny Suares dejaba la escoba cabello dorado colgada en la caseta de seguridad, se quitaba la piel verde color lagarto y se ponía un polo blanco, algo amarillado por el paso de los años. Montaba en su bicicleta y partía para casa. 

Cogió la calle Bertoloto un buen tramo hasta llegar a Avenida La Paz. Dobló por una de las esquinas y frenó frente a una casita morada. Sacó un manojo de llaves de su bolsillo, insertó una de estas en la cerradura y la giró cuarenta y cinco grados hacia la izquierda. El seguro cedió.

Al entrar, dejó su bicicleta en la cocina y se dirigió hacia su cuarto. Tomó entre sus manos el cuaderno que había dejado sobre su mesita de noche y esperó a que dieran las diez para retirarse a la calle.

Por cada paso que cada y ,procurando no ver atrás, arrojaba al suelo una hoja de su cuaderno. De seguro los vecinos se preguntarían a la mañana siguiente quién dejó tirado papeles con frases como "2 de enero. Los tamales sancochados no deberían ser recalentados", o "28 de noviembre. Las tallarines rojos son cabellos de dios" o "31 de diciembre. El pavo era más rico en familia dinosaurio", pero para esa hora ya no era tan importante. 

Ciento cuarenta y cuatro pasos después, Johnny Suares estaba parado en el malecón frente al mar. A su cuaderno le quedaba una hoja escrita, la que escribió esa mañana.

Se cuenta que alrededor de la media noche, cerca al malecón John Lennon, alguien gritó a todo pulmón <<¡LAS EMPANADAS DE QUESO SON MÁS CONCRETAAAAAAAAAAS!>>, para luego callar eternamente. 

De Johnny Suares se sabe muy poco. Solo un sobrino suyo, quien lo visitaba a diario, teorizó que probablemente ese no fue el único cuaderno en que el que su tío Johnny escribía durante las mañanas porque a veces encontraba tapas de cuadernos en la basura. 

Una vecina, buscándole una explicación más poética, pensó que tal vez en ellos escribía todos los días sus últimas palabras para que fuese recordado por siempre.

Muchas hipótesis surgieron en el barrio, las cuales luego se trasladaron a los barrios vecinos y así sucesivamente. 

Y aunque se dijo mucho de Johnny Suares, yo solo quiero pensar que las empanadas de queso son más concretas. 



Marty Vargas








miércoles, 28 de enero de 2015

Soda

Siempre que viene a verme pongo a Soda Stereo en mi celular. Lo dejo en un volumen moderado y espero a que se desnude lentamente sobre mi cama. Al terminar, me pregunta que por qué lo hago, hacer qué, le pregunté, que por qué me pones a Cerati cuando tiramos. No me hago líos, no quiero explicarle, yo solo quiero que ella me trate suavemente.


Marty Vargas

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cama

No quiero echarme en esa cama. En esa cama que huele a ella. Pasaré las noches durmiendo en el suelo, en el mueble, en el techo, en el parque de la vuelta, en el closet de mi habitación, en el baño de mi departamento, debajo de esa cama, en la casa del vecino, en la caseta del portero, en el ascensor, en alguna mesa de mi bar favorito, con algún gato que se acerque.

Caminaré por días, lejos de aquí y lejos de todo. Tan solo seremos mi morral y yo como en los viejos tiempos.

Me volví a preguntar que qué rayos estoy haciendo con mi vida y la respuesta venía sola, pero cuando trataba de atrapar se iba nuevamente.


Voy a quemar mi cama, no voy a quemarla, voy a quemarla, no lo haré, voy a destruirla, no la haré, voy a perderme en ella, no lo haré, no lo sé.

Marty Vargas

The Dark Knight


No es un patrón, no es algo que controle, pero tras la última vez me quedé dando vueltas en mi cuarto, tratando de buscar alguna canción que me haga compañía y me puse a pensar seriamente en esa imagen. En algún punto de mi vida, de la noche, termino desnudo y ellas despidiéndose por la puerta de la habitación.


Me serví una cerveza que tenía guardada, saqué un cigarro de mi casaca y me senté en mi escritorio a querer escribir para ver qué pasaba.

Marty Vargas

jueves, 28 de agosto de 2014

Hey






















Me había cansado de 
seguir tropezando con el 
mismo error. Se supone que
ya había pasado de eso
que no tendría 
motivos para tentarme a 
caer de nuevo en el mismo pozo.

Me había sentado en mi escritorio
como cada noche antes de
dormir. Encendí un
cigarro, abrí una
lata de cerveza
y me dispuse a escribir.
Le escribí un cuento, un poema 
y un intento de canción, pero nada me 
convencía, nada era perfecto.

Me quedé en 
blanco largo rato tratando de 
generar más palabras y 
más sentimientos. 
No podía, me quedé seco.
Mi cerebro e imaginación se cansaron 
de seguir trabajando y pidieron vacaciones en 
el peor momento, mas no se las podía
negar.

Me eché en mi cama y 
puse algo de música.

Me pregunté por 
mucho tiempo cuánto más 
me llegarías a querer. Por ahora 
solo me necesitabas, solo por ahora.


Me levanté y te dejé dormir sobre mi almohada
para seguir observándote mientras dormías. 


Marty Vargas