miércoles, 28 de enero de 2015

Soda

Siempre que viene a verme pongo a Soda Stereo en mi celular. Lo dejo en un volumen moderado y espero a que se desnude lentamente sobre mi cama. Al terminar, me pregunta que por qué lo hago, hacer qué, le pregunté, que por qué me pones a Cerati cuando tiramos. No me hago líos, no quiero explicarle, yo solo quiero que ella me trate suavemente.


Marty Vargas

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cama

No quiero echarme en esa cama. En esa cama que huele a ella. Pasaré las noches durmiendo en el suelo, en el mueble, en el techo, en el parque de la vuelta, en el closet de mi habitación, en el baño de mi departamento, debajo de esa cama, en la casa del vecino, en la caseta del portero, en el ascensor, en alguna mesa de mi bar favorito, con algún gato que se acerque.

Caminaré por días, lejos de aquí y lejos de todo. Tan solo seremos mi morral y yo como en los viejos tiempos.

Me volví a preguntar que qué rayos estoy haciendo con mi vida y la respuesta venía sola, pero cuando trataba de atrapar se iba nuevamente.


Voy a quemar mi cama, no voy a quemarla, voy a quemarla, no lo haré, voy a destruirla, no la haré, voy a perderme en ella, no lo haré, no lo sé.

Marty Vargas

The Dark Knight


No es un patrón, no es algo que controle, pero tras la última vez me quedé dando vueltas en mi cuarto, tratando de buscar alguna canción que me haga compañía y me puse a pensar seriamente en esa imagen. En algún punto de mi vida, de la noche, termino desnudo y ellas despidiéndose por la puerta de la habitación.


Me serví una cerveza que tenía guardada, saqué un cigarro de mi casaca y me senté en mi escritorio a querer escribir para ver qué pasaba.

Marty Vargas

jueves, 28 de agosto de 2014

Hey






















Me había cansado de 
seguir tropezando con el 
mismo error. Se supone que
ya había pasado de eso
que no tendría 
motivos para tentarme a 
caer de nuevo en el mismo pozo.

Me había sentado en mi escritorio
como cada noche antes de
dormir. Encendí un
cigarro, abrí una
lata de cerveza
y me dispuse a escribir.
Le escribí un cuento, un poema 
y un intento de canción, pero nada me 
convencía, nada era perfecto.

Me quedé en 
blanco largo rato tratando de 
generar más palabras y 
más sentimientos. 
No podía, me quedé seco.
Mi cerebro e imaginación se cansaron 
de seguir trabajando y pidieron vacaciones en 
el peor momento, mas no se las podía
negar.

Me eché en mi cama y 
puse algo de música.

Me pregunté por 
mucho tiempo cuánto más 
me llegarías a querer. Por ahora 
solo me necesitabas, solo por ahora.


Me levanté y te dejé dormir sobre mi almohada
para seguir observándote mientras dormías. 


Marty Vargas


domingo, 10 de agosto de 2014

Abre la puerta

-      - Abre la puerta.

-      -  ¿En serio crees que lo haré?

Ahí estaba, parado frente al intercomunicador de la casa de mi ex. De lleno tienen que saber que me encontraba ahí por una buena razón.

-      -  Lo harás eventual. No quiero mantener tus cosas conmigo.

-       - Quédatelas o regálalas, no me importan.

-       - ¿A quién carajo le podría importar una foto tuya de bebé y una blusa?

-      -  No sé, pero esa blusa sí es bonita, véndela en todo caso.

Era terca como una mula. No tenía mucho caso quedarme más rato parado en su portón marrón.

-       - Dejaré esta caja acá y me iré.

-      -  Haz lo que quieras.

Me alejé caminando por varias cuadras pensando en lo que dejaba en aquella pequeña caja. Había un disco de Gardel que ella me trajo de su viaje a Argentina, un pequeño cuaderno negro en el que solo estaban escrito en todas las página su nombre y él mío, la blusa que dejó por casualidad en mi cuarto hace varios meses atrás, la foto en la que ella tenía 2 años y sonreía al ver su torta gigante de cumpleaños, un diccionario de francés para que yo pudiera entender lo que de vez en cuando me decía al salir de sus clases en la Alianza Francesa. Este último objeto llevaba un post-it amarillo en su interior con algo que ella escribió con su propia letra:

“Ta petite amie
t'aime beaucoup
A’ un petit
Faveur à toi
Je t’aime, Andrea”.

Hacía mucho frío en San Miguel por más abrigado que estuviera. Saqué la cajetilla de cigarros de mi bolsillo (Lucky’s convertibles) y seguí caminando hasta un parque cercano donde solo vi a una pareja discutir.

-       - No me jodas, esta relación no tiene futuro.

-       - Pero estábamos bien, ya habíamos solucionado mis errores. Perdóname en serio, puedo cambiar más.

 “Maldita epidemia, ¿todos terminan o qué?”, pensé mientras me alejaba rápido del lugar.

Regresé a su casa. Para cuando doblé la esquina la vi salir presurosa. Desconfiada agarró la caja y con las mismas se volvió a meter. No notó que el gato salió delante de sus narices.

Corrí varias cuadras para chapar a Pie que nunca se dejó agarrar por nadie, solo por ella. Se quedó quieto metido dentro de un árbol. Empezó a llover y a los gatos no les gusta cuando llueve en Lima. Me quité mi abrigo para envolver al gato y llevarlo de vuelta a su hogar.

-      - ¿Hola?, dijo a través del intercomunicador.

-      - Ábreme la puerta.

-      - Te dije que no lo haré, ya dejaste tu carga conmigo. ¿Por qué no solo no te vas?

-      - Tengo tu gato.

-       - ¿Qué?

Tardó cerca de cinco minutos, pero al final bajó y  abrió la puerta.

-       - Pensé que bromeabas, busqué al gato por toda la casa y no lo encontré.

-       - Salió cuando recogiste la caja.

-       - ¿Cómo sabes eso?

-      -  Te vi cogerla hace un rato y el gato se salió por un lado de la puerta.

Dejé correr a Pie libre dentro de su casa. Nos quedamos mirando frente a frente largo rato sin emitir sonido alguno. Me limité a observarla detenidamente. Llevaba el cabello recogido, como si fuera un pony. Se había maquillado, quizás para ocultar las lágrimas y tenía los labios resecos. Llevaba una casaca de Nirvana y un jean azul oscuro. Pese a su atuendo tan normal, no dejaba de ser linda.

-      -  ¿Quieres pasar?, al fin me dijo.

-      - Solo si de verdad me abres la puerta.

-       - Pasa, será la última vez que lo hagas.


Marty Vargas




lunes, 28 de julio de 2014

Otro lunes

Es lunes y estoy cansado. Tengo los huesos molidos y el alma removida. Hace unos meses, tal vez años, me hubiera arrepentido de lo que escribía. Del daño que podría hacerle a las personas con mis escritos. Estoy muy cansado, de veras.

No sé en qué momento me puse a pensar en este cansancio que me deja inmovil , preso de nostalgia de los buenos tiempos. Hace mucho tiempo que dejé de preocuparme por esos asuntos, olvidar qué era lo que de veras me hacía feliz.

Hace buen tiempo cuidaba a alguien con toda mi alma, con todo el amor que pude recuperar y juntar. Escribo palabras que formar frases sin contar con el sentido porque no me importa ahora que me duele terriblemente el cuello porque no he dormido en 24 horas. Escribo sin ver, sin releer, sin importarme qué habré dicho antes, como por ejemplo, si es que ya mencioné que me duele el cuello o si estoy cansado.

Yo hoy quiero una pausa. Es lunes y quiero pausar el tiempo por miles de años, por miles de vodkas o aguardientes antioqueños, pero sé que, al final de todo, de nada me servirá parar el tiempo, porque este volverá a moverse hacia adelante y yo nada podré hacer, por más que me llame Marty Mcfly.


Marty Vargas