miércoles, 14 de octubre de 2009

El jodido arte de la joda

Ricardo se encontraba presuroso, se le había hecho tarde en el colegio y tenía que llegar lo más pronto posible a darle el regalo de cumpleaños a la chica que le gustaba.

Se dirigía al paradero y vio a lo lejos a dos chicos de su salón, que para ser exactos no eran muy amigos, pasaron por su costado no sin antes insultar a su madre, a Ricardo le llego y siguió de frente pero un ligero golpe en su espalda lo hizo voltear , le habían tirado dos piedras.

Ricardo corrió, se les lanzo encima con un fuerte (a su parecer) puñete y empezó la lucha, el no suele actuar violentamente pero tenía dos razones para golpearlos , la primera era que uno de ellos estaba con la chica que en un principio Ricardo deseaba , y la segunda es que hace tiempo quería golpearlos por maricas e hijos de puta.

Ricardo no tenía problemas en la lucha, golpeaba a diestra y siniestra, pero no pudo con los dos, al final ellos fueron los perjudicados, Ricardo salió ileso de la batalla y se retiro tranquilo e ileso oyendo como los dos fantaseaban diciendo: ya le sacaste su mierda vamos, mientras que por las ventanas de los carros y en el paradero la gente miraba extrañada qué demonios había pasado.

Ricardo lleno de ira se dirigió al paradero a tomar su carro, entonces un chico de quinto de secundaria se le acerco y le dijo:

-Estas bien, ¿cómo te llamas?

-Ri,Ri,Ricardo ….y tú?

-Joseph, ¿qué ha pasado?

-Nada, que empiezan a joder –Ricardo se encontraba tembloroso, tenía ganas de llorar, pero no de dolor, porque ni lo habían tocado, sino de odio e ira de no haberles partido la cara como él quería, ya que él quería haberle estampado contra el suelo y hacerlos sangrar, golpearlos hasta que suplicaran, aunque sabía que hubiera sido imposible.

-Tranqui, puedes llorar, el hombre también puede llorar.

-Si quiero llorar, pero no por lo que paso.

-Hey, de veras, tranquilízate, me hiciste recordar a mi cuando estaba en tercero, me jodían, yo reaccionaba y los molía golpes. Te iba a ayudar pero yo estaba al otro lado de la pista. Solo pude ver. Cuando volteaste pensé que solo los ibas a molestar, pero cuando se empezaron a pelear vi que iba en serio.

-Si pues, es que me lanzaron dos piedras y se hicieron los locos.

-Ya estas mejor ¿no?, espera, ¿tú no eres amigo de Ana y su enamorado Eduardo?

-Si, iba a ir a su casa a darle a Ana su regalo de cumpleaños porque fue el viernes pasado y no pude entregárselo.

-A bueno, me voy, tengo que tomar mi carro, cuídate y tranquilo, chau.

-Chau….esto….una pregunta.

-Dime

-¿Tengo algo en la cara?

-No nada, solo esta roja, pero nada más.

-Okey gracias. Chau.

Le dio la mano y se despidió. Ricardo estaba más tranquilo tras su conversación con Joseph pero al perdió la noción del tiempo y corrió a tomar un micro que lo llevaría la casa de Ana.

Con su cara de niño bueno toco el timbre de la casa de Ana, tardaron en responder, posiblemente estaba siendo inoportuno arruinando un posible almuerzo familiar por la celebración de los quince años de la única hija de la familia Gonzales.

Al ver que no respondían decidió tocar la puerta, iba a dar el primer toque cuando la puerta se abrió intempestivamente. Ana estaba toda desarreglada y se le notaba llorosa.

-Ricardo??!! , dijo Ana mirándolo como si fuera un bicho extraño al cual se le veía raras veces en alguna selva tropical.

-Ana, no te alcancé a la salida… esto… feliz cumpleaños!!!!!!

-Gracias Ricardo, pero no tenias que venir hasta mi casa, nada te costaba esperar hasta mañana.

-No podía esperar hasta mañana, más bien disculpa si es que te estoy interrumpiendo.

-No para nada, no hay nadie en casa, han salido todos, volverán mas tarde.

-¿Salieron en tu cumpleaños? ¿Qué familia hace eso?

-La mía creo… dijo agachando la cabeza.

-Toma tu regalo.

Ana levanto la mirada y sostuvo un paquete envuelto en papel de regalo. Ricardo había juntado el dinero de todo un mes para comprarle a Ana un peluche de un oso pequeño que al apretarlo te tocaba un canción del Titanic.

-Ricardo, no debías comprarme esto….

-¿Te gustó? , fue la frase inmediata que se le vino a la mente.

-Claro que me gustó, te pasaste.

Ana abrazó a Ricardo de una manera muy poco común en ella. Ana solo lo abrazaba de manera simplona, como un amiguito de esos, pero esta vez fue diferente, ella lo abrazó como si necesitara alguien que la consolara.

Automáticamente empezó a llorar en los brazos de Ricardo, su llanto era como el de una niña pequeña la cual se tropezó y cayó al suelo.

-¿Qué ha pasado Ana?

-Eduardo me dejo… término conmigo…

-¡¡¿¿Por qué??!!! Dijo asombrado ya que no esperaba esto.

-No me dijo porque… solo me dijo que hay que terminar, o como él lo llamo: “darnos un tiempo”

-No llores Ana, por favor, no llores.

Ricardo la tranquilizo por un momento, Ana le dijo para pasar a su casa. Ya adentro ella se puso serena y nuevamente después de varios minutos volvió a caer en el llanto y porque no decirlo, en los brazos de Ricardo.

-No sé qué pensar Ricar , no me dijo nada, no me dio señales para saber que las cosas andaban mal.

-La verdad no sé qué decirte, Eduardo nunca me dio buena espina.

-Sí, me lo dijiste el día que te lo presente y vaya que tenias razón.

-No sé si tenía razón, tal vez en realidad solo se van a dar un tiempo.

-No lo creo, me lo dijo decidido, no quiere volver conmigo TER-MI-NA-MOS, esas fueron sus palabras. No sé qué hacer, no tengo a nadie que me ayude.

-Recuerda que siempre me tendrás a mi Ana.

Un silencio incomodo inundo la sala, un silencio acompañado de pequeños moqueos de parte de Ana. El silencio se interrumpió cuando el celular de ella empezó a sonar. Era Eduardo.

Ana se paro y apago el celular, no podía contestar, no podía hablar con nadie y menos con él.

-Ricardo…. Ricardo… RICARDO!!!!!!

Ricardo estaba distraído.

-¿Ha? , ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo? … esto… que pasa, dime.

-¿Puedes contestar el celular por mi?

-¿Y qué quieres que diga?

-No, olvídalo, mejor yo contesto.

Durante quince minutos Ana estuvo hablando por teléfono, Ricardo no se imaginaria que le esperaría después de esta llamada.

Ayrton Vargas



El cuarto de nos – Ya no se qué hacer conmigo

video

13 comentarios:

  1. Pero volvió con el otro o no?

    ResponderEliminar
  2. Pues siento decepcionarlas chicas, no hay luego , hay acaba la historia.

    Gracias por comentar.

    Ayrton Vargas

    ResponderEliminar
  3. Ana merece el amor y la amistad de Ricardo.
    Pero Ricardo no merece el amor de Ana,porque despues de decirle "siempre me tendrás a mi" no puede distraerse, en un momento tan delicado para Ana.
    En el amor no basta con atacar, hay que tomar la plaza.

    ResponderEliminar
  4. q no dejas de buscar a mónica??

    ResponderEliminar
  5. Esto.... Esto.... Olvidalo ^^

    Ayrton Vargas

    ResponderEliminar
  6. me parecio interesante, pero al notar que ahí termina ,me falto final.oh
    cuidtae, ^^

    hasta pronto

    ResponderEliminar
  7. Tendremos que esperar la continuación...

    ResponderEliminar
  8. Si joder fuera un arte... Yo seria Picasso.
    PD: Volvieron?

    ResponderEliminar
  9. No que yo sea critico ni nada...pero repites demasiado "Ricardo"...por ejemplo:
    "Ricardo se despertó...luego Ricardo salió de su casa...en ese momento Ricardo...Ricardo..."

    Entiendes mi punto? No hay nada de malo en usar un "él" o "ella"...solo digo.

    Aparte de eso me entretuvo el relato chato, más bien disculpa si no me he pasado por aquí, examenes.

    Nos leemos.

    ResponderEliminar