miércoles, 5 de mayo de 2010

Carta a la Maga


Para Mónica

Maga. Cuantas veces he pensado en escribirte, tengo las palabras exactas en mi cabeza pero siempre que llega el momento de escribir me nublo y ya no se qué hacer.

Maga, todo sería distinto si estuvieras aun presente igual que antes.

Ya me canse de buscar Maga. Ya me canse de buscar a alguna mujer que lleve tu sonrisa, tus ojos, tu cabello pelirrojo que yo confundía con castaño y tu voz tan hermosa que tú tantas veces te negaste a dejármela escuchar.

Ya ni recuerdo cuando habrá sido la última vez que hablamos. ¿Cuales habrán sido aquellas últimas frases que intercambiamos? No lo recuerdo Maga, no lo recuerdo.

Tampoco quisiera recordarlas porque sé que desde aquellas ves murió la magia. Ya no habría más madrugadas interminables a tu espera. Ya no habría inspiración para mi mente.

Oh Maga, sí estuvieras aquí todo sería diferente.

Tal vez mi mirada cambiaria, tal vez ya no tendría esta mirada triste y vagabunda que mira a la nada y, a veces, mira en una dirección, en dirección hacia ti.

¿Cómo sería la vida contigo Maga?

Hay veces en la que te imagino sentada en ese parque que tanto me gusta. Me miras, sonríes. Yo corro para darte el encuentro y abrazarte y decirte todo lo que escribo.

Pero sé que eso no es posible. Tu tan lejos, inalcanzable.

El ser perfecto escondido en alguna parte del viejo continente.

Maga. Maga. Maga.

Te pienso, te escribo, te sueño.

No hace poco te di por muerta. Que equivocado estaba. Pero que esperabas linda, cinco meses sin saber de ti, cinco largos meses esperando y esperando una señal de vida.

Pero también sé que estas ocupada y con las justas tienes tiempo para publicar en tu blog.

Oh Maga, a veces maldigo la primera vez que te hable.

Pero eso es mentira, bendigo día a día ese momento. Desde aquella vez supe que eras la Maga, algo me lo decía.

Recuerdo la primera vez que te vi, recuerdo que fue un miércoles en la mañana y recuerdo la expresión de mi cara totalmente embobada al ver tu rostro sonriente cuando te dije que te veías muy mona.

Tu nombre también anunciaba que eras esa persona por la cual espere mucho tiempo.

Mónica. Mónica. Mónica.

Desde esa vez ame ese nombre.

Increíble pensar que solo me acuerdo de eso, tu nombre. Tus apellidos son esquivos a mi memoria. Quisiera recordarlos.

No desearía Maga que te enteraras que muchas veces he llorado en tu nombre, ni tampoco que destapes mucha cervezas pensando en ti y preguntándome si sigues viva.

No Maga, no quisiera. ¿Qué pensarías de mí?

Cuantas veces he pensado en buscarte pero no sé dónde vives y tu ciudad es grande, inmensa.

¿Por dónde empezar?

Una vez Mónica, escribí tu nombre en la corteza de una mandarina. La pele muy despacio, tratando que las letras se mantenga intactas y mientras la degustaba me imaginaba a que podrías saber, ¿Cuál sería el sabor de la Maga?

Oh Maga, no sé qué hago contándote estas tonterías que se que no interesan.

Te quiero, te extraño, te necesito.

Atte.

El muchacho de los ojos tristes.

Ayrton Vargas

Maga… si me cantaras esta canción sería feliz….