domingo, 13 de noviembre de 2011

No estoy seguro



No estoy seguro en qué momento dejé de escribir y dejé de leer para ponerme a actuar un papel principal en mi vida. Me he descuidado mucho, no soy el mismo de hace unos meses, de hace un año, he cambiado y aún no estoy seguro si fue para bien o para mal. Mis pasos han perdido importancia porque decidí recogerlos un día y los recuerdos ya no hacen daño.

Abandoné el blog porque no tenía razones para estar relatando mí día a día o alguna invención mía y sinceramente tampoco tenía muchos ánimos que buscar algún motivo. Haciendo un breve resumen de lo que pasó desde que me fui hasta ahora se puede lograr en una sola palabra: Jodido.

Sí, sé que no es novedad alguna que ese sea mi habitual estado pero  la verdad me dediqué a buscar a la Maga, inconscientemente claro, ya que me había olvidado del asunto hace ya tiempo atrás.

Ahora me tiene acá de nuevo, 9 meses después, abrumado, con culpas y penas, triste pero contento (lo cual es muy paradójico). He causado daño sin querer a personas muy importantes, algo que no creí capaz de hacer y aunque me lamente por eso aún sigo sonriendo, si no, ¿Para qué seguir acá?


Marty Vargas


lunes, 7 de noviembre de 2011

Rumbo



-Desahuévate, quita esa cara de puta triste. ¿De veras crees que vale la pena?

-Eso es lo que me apena, saber que no valió la pena.

Lo dijo con ese humor que da ganas de salir a comerse el mundo, a destruirlo, a hacerlo tuyo, a acabar con todos y cada uno que te pregunte qué tienes o si estás bien.

-¿Es que acaso no ves que lo más molesto es que te digan que no hiciste el máximo esfuerzo?- respondió luego que se dio cuenta de que le estaban hablando.

-Sí, pero pierdes el tiempo haciéndote líos en eso.

-Sabes que me gusta complircarme.

-Pues deberías dejar de hacerlo seguido, y más aún ahora.

-Es una ingrata, después de todo lo que hice, es totalmente estúpida esta situación.

-Ella no lo ama, es costumbre o algo peor, deberías compadecerte de ella.

-Tampoco me ama, fue fugaz, como sus besos y sus palabras.

-No reclames palabras tampoco, no esperes más. Ese es tu gran problema, dar mucho por las huevas.

-Vamos por algo para tomar.

-No lo sé, ¿de veras crees que es lo más apropiado ahora? Estás furioso.

-No es eso, es impotencia, pero ya ves, una cosa lleva a la otra.

-Tú de veras aún la quieres, ahí está tu problema. ¡Te falta más amor propio hombre!

-Pero si le di todo mi amor.

-Te lo vuelvo a decir, si vas a apostar de nuevo en darle todo a una mujer, entonces te la estás jugando, una ruleta rusa. ¡¿Y ahora por qué sonríes?!

-¿Qué más queda? Sonreír, ¿no?

-Y enamorarte de nuevo, pero de puro hueveo.

-No, sabes que no puedo hacer algo así.

-En unas semanas ya te estarás olvidando de ella, tienes demasiadas razones para irte olvidando de ella, ¿o no?

-Razones sobran.

En su mente iba cantando “Baby, you took my soul. I gave you everything, what did you give my soul?” y seguía sonriendo. Sonriendo con esa sonrisa estúpida que lo había salvado de varias cosas y lo había ayudado muchas veces de su vida.

-No vas a lograr nada así.

-Fui feliz con ella, tengo que verla.

-¿Para qué? Ella estuvo evadiéndote y luego decía que te quería de la nada, tú mismo me lo dijiste.

-Solo tengo que verla para acabar con todo esto.

-Vas a perder el tiempo de nuevo.

Se separaron en un esquina y él tomó un carro para ir a verla. En el camino pensaba si estaba haciendo lo correcto o si simplemente en cada paradero que avanzaba, el bus estaba más cerca de volverse más patético.