jueves, 11 de septiembre de 2014

Cama

No quiero echarme en esa cama. En esa cama que huele a ella. Pasaré las noches durmiendo en el suelo, en el mueble, en el techo, en el parque de la vuelta, en el closet de mi habitación, en el baño de mi departamento, debajo de esa cama, en la casa del vecino, en la caseta del portero, en el ascensor, en alguna mesa de mi bar favorito, con algún gato que se acerque.

Caminaré por días, lejos de aquí y lejos de todo. Tan solo seremos mi morral y yo como en los viejos tiempos.

Me volví a preguntar que qué rayos estoy haciendo con mi vida y la respuesta venía sola, pero cuando trataba de atrapar se iba nuevamente.


Voy a quemar mi cama, no voy a quemarla, voy a quemarla, no lo haré, voy a destruirla, no la haré, voy a perderme en ella, no lo haré, no lo sé.

Marty Vargas

The Dark Knight


No es un patrón, no es algo que controle, pero tras la última vez me quedé dando vueltas en mi cuarto, tratando de buscar alguna canción que me haga compañía y me puse a pensar seriamente en esa imagen. En algún punto de mi vida, de la noche, termino desnudo y ellas despidiéndose por la puerta de la habitación.


Me serví una cerveza que tenía guardada, saqué un cigarro de mi casaca y me senté en mi escritorio a querer escribir para ver qué pasaba.

Marty Vargas

jueves, 28 de agosto de 2014

Hey






















Me había cansado de 
seguir tropezando con el 
mismo error. Se supone que
ya había pasado de eso
que no tendría 
motivos para tentarme a 
caer de nuevo en el mismo pozo.

Me había sentado en mi escritorio
como cada noche antes de
dormir. Encendí un
cigarro, abrí una
lata de cerveza
y me dispuse a escribir.
Le escribí un cuento, un poema 
y un intento de canción, pero nada me 
convencía, nada era perfecto.

Me quedé en 
blanco largo rato tratando de 
generar más palabras y 
más sentimientos. 
No podía, me quedé seco.
Mi cerebro e imaginación se cansaron 
de seguir trabajando y pidieron vacaciones en 
el peor momento, mas no se las podía
negar.

Me eché en mi cama y 
puse algo de música.

Me pregunté por 
mucho tiempo cuánto más 
me llegarías a querer. Por ahora 
solo me necesitabas, solo por ahora.


Me levanté y te dejé dormir sobre mi almohada
para seguir observándote mientras dormías. 


Marty Vargas


domingo, 10 de agosto de 2014

Abre la puerta

-      - Abre la puerta.

-      -  ¿En serio crees que lo haré?

Ahí estaba, parado frente al intercomunicador de la casa de mi ex. De lleno tienen que saber que me encontraba ahí por una buena razón.

-      -  Lo harás eventual. No quiero mantener tus cosas conmigo.

-       - Quédatelas o regálalas, no me importan.

-       - ¿A quién carajo le podría importar una foto tuya de bebé y una blusa?

-      -  No sé, pero esa blusa sí es bonita, véndela en todo caso.

Era terca como una mula. No tenía mucho caso quedarme más rato parado en su portón marrón.

-       - Dejaré esta caja acá y me iré.

-      -  Haz lo que quieras.

Me alejé caminando por varias cuadras pensando en lo que dejaba en aquella pequeña caja. Había un disco de Gardel que ella me trajo de su viaje a Argentina, un pequeño cuaderno negro en el que solo estaban escrito en todas las página su nombre y él mío, la blusa que dejó por casualidad en mi cuarto hace varios meses atrás, la foto en la que ella tenía 2 años y sonreía al ver su torta gigante de cumpleaños, un diccionario de francés para que yo pudiera entender lo que de vez en cuando me decía al salir de sus clases en la Alianza Francesa. Este último objeto llevaba un post-it amarillo en su interior con algo que ella escribió con su propia letra:

“Ta petite amie
t'aime beaucoup
A’ un petit
Faveur à toi
Je t’aime, Andrea”.

Hacía mucho frío en San Miguel por más abrigado que estuviera. Saqué la cajetilla de cigarros de mi bolsillo (Lucky’s convertibles) y seguí caminando hasta un parque cercano donde solo vi a una pareja discutir.

-       - No me jodas, esta relación no tiene futuro.

-       - Pero estábamos bien, ya habíamos solucionado mis errores. Perdóname en serio, puedo cambiar más.

 “Maldita epidemia, ¿todos terminan o qué?”, pensé mientras me alejaba rápido del lugar.

Regresé a su casa. Para cuando doblé la esquina la vi salir presurosa. Desconfiada agarró la caja y con las mismas se volvió a meter. No notó que el gato salió delante de sus narices.

Corrí varias cuadras para chapar a Pie que nunca se dejó agarrar por nadie, solo por ella. Se quedó quieto metido dentro de un árbol. Empezó a llover y a los gatos no les gusta cuando llueve en Lima. Me quité mi abrigo para envolver al gato y llevarlo de vuelta a su hogar.

-      - ¿Hola?, dijo a través del intercomunicador.

-      - Ábreme la puerta.

-      - Te dije que no lo haré, ya dejaste tu carga conmigo. ¿Por qué no solo no te vas?

-      - Tengo tu gato.

-       - ¿Qué?

Tardó cerca de cinco minutos, pero al final bajó y  abrió la puerta.

-       - Pensé que bromeabas, busqué al gato por toda la casa y no lo encontré.

-       - Salió cuando recogiste la caja.

-       - ¿Cómo sabes eso?

-      -  Te vi cogerla hace un rato y el gato se salió por un lado de la puerta.

Dejé correr a Pie libre dentro de su casa. Nos quedamos mirando frente a frente largo rato sin emitir sonido alguno. Me limité a observarla detenidamente. Llevaba el cabello recogido, como si fuera un pony. Se había maquillado, quizás para ocultar las lágrimas y tenía los labios resecos. Llevaba una casaca de Nirvana y un jean azul oscuro. Pese a su atuendo tan normal, no dejaba de ser linda.

-      -  ¿Quieres pasar?, al fin me dijo.

-      - Solo si de verdad me abres la puerta.

-       - Pasa, será la última vez que lo hagas.


Marty Vargas




lunes, 28 de julio de 2014

Otro lunes

Es lunes y estoy cansado. Tengo los huesos molidos y el alma removida. Hace unos meses, tal vez años, me hubiera arrepentido de lo que escribía. Del daño que podría hacerle a las personas con mis escritos. Estoy muy cansado, de veras.

No sé en qué momento me puse a pensar en este cansancio que me deja inmovil , preso de nostalgia de los buenos tiempos. Hace mucho tiempo que dejé de preocuparme por esos asuntos, olvidar qué era lo que de veras me hacía feliz.

Hace buen tiempo cuidaba a alguien con toda mi alma, con todo el amor que pude recuperar y juntar. Escribo palabras que formar frases sin contar con el sentido porque no me importa ahora que me duele terriblemente el cuello porque no he dormido en 24 horas. Escribo sin ver, sin releer, sin importarme qué habré dicho antes, como por ejemplo, si es que ya mencioné que me duele el cuello o si estoy cansado.

Yo hoy quiero una pausa. Es lunes y quiero pausar el tiempo por miles de años, por miles de vodkas o aguardientes antioqueños, pero sé que, al final de todo, de nada me servirá parar el tiempo, porque este volverá a moverse hacia adelante y yo nada podré hacer, por más que me llame Marty Mcfly.


Marty Vargas

martes, 1 de julio de 2014

Pero sí, son buenos tiempos para cambiar

¿Nunca han sentido un vacío un terrible dentro de ustedes? Uno de esos que te hace temblar, que hace que quieras vomitar, que hace que se contraigan los músculos de las piernas, de los hombros. Que logran que te quedes inmóvil, casi tan malos como un buen invierno sin calor alrededor. Un vacío tan largo que logra dañarte lentamente, letalmente. Que evita que respires y que te pesen los párpados. Pero al mismo tiempo sientes que no te daña, por más que lo ves, este no logra lo que a tu ojos es real, es solo una ilusión. Lo mismo pasó una noche de invierno limeña, solo eso.


Marty Vargas

martes, 10 de junio de 2014

Queda tanto por hacer

Es de madrugada y siento la necesidad de escribir. La necesidad cantar, de salir a caminar, de fumar unos cigarros, de dormir, de no pensar, de estar tranquilo, de estar inquieto, de buscar a la Maga, de dejar de fumar, de beber, de dejar de beber, de hablar, de gritar, de callarme.

Es madrugada y siento que todo se cae a pedazos. Los párpados pesados, los dedos pesados, la mente pesada. De recoger los pedazos y arreglarlos. De romperlos.

Es madrugada y no quiero nada. No quiero a nadie. Es madrugada y...


Marty Vargas


viernes, 25 de abril de 2014

Superhéroe

"Es lo malo de tener que quedarme callado y no poder decir las cosas. De tan solo observar una crueldad, cualquiera que sea, mi deber callar, por más que no quiera".

Juro que hasta hace unos años no me importaba, solo intervenía con el fin de ayudar a quien lo necesitara, pero con el pasar de el tiempo, preferí no tomar ninguna acción.

¿Por qué ser un héroe donde no lo necesitan?

Hace poco vi como una ciudad caía en la miseria, en una serie de maremotos, luvias de vidrios rotos, todo por un mal manejo que logró que todo se destruyera. Pronto vi cómo lentamente se ponía de pie, para que al final terminara entregando el poder a un peor gabinete, que sí que era corrupto y vil. Lo sabía porque los había observado durante años, sabía de lo que eran capaces y del hambre que tenían por tener el control de todo lo que se movía.

"Es la única oportunidad", "Él ayudará a edificarnos", gritaban casi obligados por el miedo a volver a perder sus hogares, su estabilidad.

No hice nada, porque a veces podía ver el futuro, y solo vi una destrucción mayor, un vaticinio de más llantos y a una población engañada.

Yo solo atiné a seguir observando desde lejos y me retiré a la soledad de mi fortaleza.


Marty Vargas


martes, 18 de marzo de 2014

Cosas Sencillas

Pude haberme quedado callado, en serio, créanme cuando les digo que optar por guardar silencio fue la mejor opción en ese momento. No herir a nadie y llevarme algo así a la tumba, porque yo sé que si fuera otra persona, bueno, rodarían cabezas.

Solo quería pensar en cosas sencillas que me hicieran sonreír, pensar, saltar, volar o cualquier tipo de actividad que me sacaran de una posible rutina, como en la que puedo como no puedo estar ahora, quizás por eso salía con ella siempre que podía, sabiendo que era una pésima idea, sabiendo que se trataba de nada más que un búmeran.

Podría decirles que estoy molesto, no solo por el hecho de que mi curiosidad pesa más que mi sentido común, lo peor de estar molesto es estarlo por cojudeces. Vamos, si bien no decidió tomar esa decisión conmigo, ¿por qué tuvo que hacerlo con otra persona?, pero esa no es la molestia en general.

Llevo tiempo sin escribir y eso me tiene molesto, yo sé que siempre me quejo de que nunca escribo, pero les juro que trato, a veces, de sentarme a escribir algo, pero ya no me sale. ¿Me habré quedado sin palabras? ¿Y si después tantas palabras, no sobrevive la palabra?

Fijo que eso es lo de menos, si no escribo es porque ando molesto, y me tiene molesto no escribir, sí, se ha convertido un círculo vicioso de esos feos.

No haré un recuento de mi vida por falta de tiempo y de ganas, las palabras de mi pasado se quedaron dentro de un vaso o en las cenizas de un cigarro, pero si alguien se anima a oírlas, ahí estarán.

Marty Vargas

PS: Don't you forget about me, I'll be alone, dancing, you know it baby...

sábado, 18 de enero de 2014

Lástima

Lo vi de lejos y sentí pena. Ese tipo de penas ajenas con las que no puedes evitar sentirte identificado.

Ahí estaba el pobre hombre sentado solo, hablando con la nada, hablando con la maldad, bebiendo y riendo en su pequeña soledad.

Para cuando lo vi muy bien ya no estaba tan solo, y sentí mucha más lástima por él.

"Míralo, pobrecito, ya caerá desde lo alto".


Marty Vargas